Entrevistas

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Una historia de inmigración y violencia en Estados Unidos

De sólo pensar la historia estremece. La noche del 8 de noviembre de 2008 Marcelo Lucero, un inmigrante ecuatoriano de treinta y siete años, camina por las calles de Patchogue, en el condado de Suffolk, Nueva York. De pronto, un grupo de adolescentes lo increpa, Lucero no quiere meterse en problemas ya que su situación inmigratoria no es la mejor, pero uno de ellos, Jeffrey Conroy, lo asesina de una puñalada. ¿El motivo? Ser un inmigrante hispano.

A partir de este hecho, la escritora y periodista cubana Mirta Ojito – ganadora del Premio Pulitzer por sus reportajes en The New York Times y profesora de posgrado en Columbia University–, escribe una admirable investigación periodística, La Cacería. En este libro indaga directamente a los protagonistas de ese 8 de noviembre –Lucero y sus atacantes– como a los miembros de una comunidad que puertas afuera muestra una postal idílica: el suburbio americano. A su vez, el excelente libro de Ojito va más allá de ese crimen y traza un mapa de la inmigración en los Estados Unidos.

¿Por qué cree en un país de inmigrantes hay esta clase de crímenes?
No soy socióloga, así que no podría responder esta pregunta con la profundidad que se merece, pero sí te puedo decir que éste no es el único país donde ocurren: han sucedido en Italia, Francia, Inglaterra. Sí sé que estos crímenes surgen en momentos de crisis económicas, y para cuando ocurrió esta historia, 2008, Estados Unidos estaba pasando por una de ellas. También tiene que ver con el clima político que se vive. En aquel momento, el político más importante de Suffolk era una persona con una retórica anti-inmigrante. En varios capítulos del libro señalo que en ese entonces muchos políticos locales estaban utilizando esa retórica para ganar votos. Es decir, en ese momento hubo una serie de hechos que desencadenaron un clima anti-inmigrante. Esto no es único, ya ha ocurrido a lo largo de otros momentos en la historia de Estados Unidos, y también en otros países.

¿Cómo fue la reacción de la familia de Lucero cuando se enteraron que usted estaba trabajando en el libro?
Al principio el hermano de Marcelo Lucero me ayudó muchísimo, siempre fue amable. Después sentí que se distanció un poco de la idea del libro, creo que tal vez porque se sintió abrumado: tanta gente lo buscaba, lo requería por diferentes razones. En ese momento había tres documentales que se estaban preparando sobre el tema. Él nunca me lo dijo, me imagino, que estuvo un poco abrumado. Pero siempre fue muy amable. Y al final, cuando terminé el libro, para estar segura de que no había cometido algún error, se lo envié, y él devolvió el libro con sólo algunas observaciones. El apoyo de la gente que colaboró en el libro ha sido vital, sin ellos, no hubiera sido igual.

Llama la atención que ni los maestros ni los padres supieran lo que hacían los adolescentes...
Es increíble. En la escuela es más difícil de creer; en el hogar es posible. La dependencia que tenemos con la tecnología, que pensamos nos ha facilitado la vida, de hecho la ha complicado, porque un muchacho te dice adónde y  qué está haciendo, pero no sabes exactamente la verdad. Ellos te dicen eso y tú te acuestas a dormir pensando que todo está bien.  Es un poco complicado saber sobre todo en los pequeños pueblos ya que los muchachos se quedan a dormir en las casas de los amigos. Precisamente esa noche los padres pensaban que sus hijos estaban en las casas de sus amigos.  

Luego de este hecho terrible, ¿qué cosas positivas ha dejado en la sociedad de Patchogue?
Los políticos y los líderes cívicos que no estaban prestando atención a este tipo de hechos, ahora lo están haciendo. También los inmigrantes se han dado cuenta que si hablan, la ley los va a apoyar. Ahora ellos se sienten respaldados.

¿Cómo fue escribir una historia tan emotiva y fuerte? Es difícil no involucrarse emocionalmente.
Tanto como en mi primer libro y como en éste, trato de separar mis emociones cuando estoy trabajando. Es que si no, no puedes. Si te involucras bastante, no puedes ver las cosas claras. Eso no significa que no te emociones y que a veces se te caigan las lágrimas pensando sobre el tema. Pero estaba enfocada en el tema, debía escribir claramente y tratar a todo el mundo con respecto y  justamente. Tenía esa responsabilidad. Pienso en el médico que está en un hospital operando a una niña, en ese momento no piensa que ese paciente tiene la edad de su hija. En ese momento  trata de salvarle la vida. Luego, en su casa, sí pienso en ello.  Yo trato de estar siempre muy presente en mi trabajo, para que ningún detalle se escape.

 

Sobre el autor
Mirta Ojito nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos en 1980. Periodista desde 1987, ha recibido el premio de la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos por sus reportajes en el extranjero, y compartió el premio Pulitzer de reportajes nacionales del año 2001 por su contribución a la serie de The New York Times “How Race Is Lived in America”. Ha trabajado para el Miami Herald, El Nuevo Herald y The New York Times. Es autora de El mañana: memorias de un éxodo cubano y miembro del Consejo de relaciones exteriores. En la actualidad vive en la ciudad de Miami.

 

Entrevista realizada por Hernán Vera Álvarez, escritor y dibujante.

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La Cacería

Mirta Ojito
Vintage Español
ISBN: 978-0804170574
Precio: $17.00 – Tapa blanda
Fecha de publicación: Noviembre 2014

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