Entrevistas

ENTREVISTA: Almudena Grandes

El 2011 fue un año redondo para Almudena Grandes. Su fantástica novela Inés y la alegría (Tusquets Editores) se llevó varios galardones, entre ellos el Premio del Círculo de Madrid, Premio Elena Poniatowska de Novela Iberoamericana y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). El suculento libro narra la historia -desconocida y poco documentada- de la invasión del valle de Arán por parte de un ejército de guerrilleros durante la Guerra Civil Española, "una guerra interminable". Grandes ha escrito una novela "irrefrenable y apasionada sobre mujeres y hombres que lucharon con convicción para liberar a España, vivieron en el exilio y regresaron tras la muerte de Franco a un país irreconocible, olvidadizo e indiferente con su modesta epopeya", ha dicho la crítica.

Conversamos recientemente en México con la escritora madrileña, quien dijo sentirse a gusto al otro lado del Atlántico. Se la nota radiante. "He venido muchas veces a Latinoamérica y siempre me he sentido muy orgullosa de tener lectores aquí porque para mí me parece que escribir en español es un privilegio. Esto de formar parte de esta literatura única y un poco milagrosa, ¿no?, de gente que escribe en el mismo idioma desde lugares tan distintos, y el hecho de recibir premios en Latinoamérica lo único que hace es confirmarme en ese privilegio y hacerme muy feliz. Estoy muy contenta".

¿Cómo se las arregla una escritora para contar una obra monumental como Inés de la alegría y no perderse?

Bueno, es que si no sabes no perderte no puedes trabajar en este oficio. Yo creo que, para mí al menos, escribir una novela es un proceso casi esquizofrénico, porque yo tengo que vivir en dos lugares a la vez. Durante mucho tiempo tengo mi vida normal, yo soy Almudena Grandes Hernández con un documento nacional de identidad determinado, y unos hijos y una casa, y tal, pero luego también vivo en la novela. Y es muy importante de la misma manera que no puedo dimitir de mi vida, no puedo decir "ahora ya no soy yo", tampoco puedo dimitir de la vida de mi novela.

Yo creo que es importante ser capaz de llevar adelante las dos vidas sin que se enturbien entre sí, porque lo que no puede ser es que una novela se convierta en un reflejo del estado de ánimo del autor. O sea, lo que no puede ser es que cuando yo estoy de buen humor, todos los personajes sean felices y cuando yo estoy de mal humor todos los personajes sean infelices. Hay que mantener un compartimento estanco, digamos entre la vida y la literatura y esto yo comprendo que desde afuera es difícil de entender y que es una cosa como mágica, pero si no dominas estos procesos no puedes escribir. Yo creo que la soledad es la grandeza y miseria del novelista y si no aprendes a gestionar la soledad, no puedes escribir novelas. O sea, hay que aprender a estar solo y solo con la novela que estás escribiendo como estás solo contigo mismo.

El libro tiene un título maravilloso, que suena a esperanza. ¿Fue idea tuya?

Sí, fue idea mía. Mis títulos son míos, los buenos y los regulares. Y los malos, si hay, también son míos (risas). En esta serie, las novelas van a tener un nombre propio en el título y van a aludir al protagonista, quien está explícito en el título.

¿Habrá edición en inglés de Inés y la alegría?

Sí, se traducirá en inglés pero no sé cuando, no te puedo decir una fecha de salida. Ahora ha salido en italiano, luego en francés, alemán, pero no estoy pendiente de eso, por que si aparte de escribir libros, hiciera de agente de mí misma no podría hacer nada (risas).

Es conocida tu admiración por Benito Pérez Galdós. ¿Qué le dirías o de que hablarías si pudieras tomarte un café con él?

¡Me encantaría, me encantaría! Caería redonda en sus brazos porque era muy seductor. ¿De qué hablaríamos? Pues de la novela y le daría las gracias por haberme enseñado a escribir novelas.

¿Qué le preguntarías?

Lo que haría sería contarle, más que preguntarle. Le contaría hasta que punto fue fundamental para mí leerle cuando tenía quince años, como fue un antes y un después. No solamente por haber encontrado a un escritor que me gustara mucho sino por haber encontrado un país con el que yo no contaba. La primera novela que yo leí de Galdós, a los quince años, era Tormento. Para mi, una niña del franquismo, que un cura se dedicara a perseguir a una huérfana para perderla y que lo hiciera por amor...bueno aquello para mi fue como una especie de argumento de ciencia ficción que no me lo podía creer y entonces aprendí que vivía en un país difícil. Entonces, creo que si hablara con él lo que haría sería darle las gracias, contarle mi vida y explicarle que yo soy quien soy por él, porque él entró en mi vida. Y que yo escribo como escribo en parte por él también. Ha sido probablemente el escritor más importante para mí.

Tu biografía dice que desde niña siempre leías mucho ¿Te sentías diferente de los otros niños?

Yo me sentía diferente de entrada porque yo era una niña muy gorda y era muy poco popular, claro, porque era muy gorda. Fíjate, cuando tú preguntas a los grandes lectores, entre ellos a menudo hay niños que han sido cojos, que han sido gordos, que han tenido gafas, que han tenido aparatos en los dientes, gordos, o sea niños inadaptados que leían. ¿Por qué? Porque la literatura es vida además, es un procedimiento para vivir una vida mejor que la que tú tienes y en la que eres más feliz. Por eso, a menudo los niños que no son demasiado felices, leen mucho. Yo leía mucho por eso, porque yo descubrí enseguida que leyendo podía vivir vidas que me gustaban mucho más que la mía. Entonces leí mucho desde pequeña.

¿Cinco libros que marcaron tu vida, los que más recuerdas?

Pues mira...el primer libro que leí en primera persona del plural fue una versión para niños de La Odisea que me regaló mi abuelo cuando hice la primera comunión a los ocho años. Tardé mucho en leérmelo porque me ofendí, por que mi abuelo y yo teníamos una relación muy especial y yo no me di cuenta de lo importante que era el regalo que me estaba haciendo. Yo pensé que tenía que haberme regalado otra cosa. Ese fue el primer libro importante de mi vida. Luego citaría Mujercitas porque ahí comprendí, a los nueve o diez años, que quería ser escritora. Tormento de Galdós, que me cambió mucho. Y cualquier novela de Julio Verne, porque entre Mujercitas y Galdós me leí entero a Julio Verne. Otros libros en español muy importantes fueron Los hijos muertos de Ana María Matute que leí de adolescente y me deslumbró La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, que también es un libro que me cautivó muchísimo.

Sobre la autora
Almudena Grandes nació en Madrid en 1960. Se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles, Castillos de cartón y El corazón helado junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso, la convierten en uno de los nombres más sólidos y de mayor proyección internacional de la literatura española contemporánea. Varias de sus obras han sido llevadas al cine. Su novela El corazón helado, uno de los éxitos más rotundos y continuados de la narrativa reciente, ha merecido—entre otros—el Premio de la Fundación Lara, el de los Libreros de Madrid y de Sevilla, el Carige en Italia, y el Prix Mediterranée en Francia.

Entrevista por Marcela Álvarez. 

Foto: Almudena Grandes sostiene el bolígrafo que la acredita como ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz de FIL Guadalajara 2011. @Marcela Álvarez.

Inés y la alegría

Inés y la alegría

Almudena Grandes
Tusquets Editores
ISBN: 978-8483835968
Precio: $16.95 - tapa blanda
Fecha de publicación: 2010; nueva impresión Febrero 2012
 

Amazon