Entrevistas

La-Mano-del-Fuego

En tu nuevo libro, "La mano del fuego", como en toda tu producción anterior, hay párrafos llenos de sensualidad, pero también páginas completas con reflexiones, datos curiosos, opiniones sobre literatura... Cuando escribes ¿partes de sensaciones o de ideas

Parto de escenas que me permiten conocer algo del deseo. Cuando se habla del deseo las sensaciones siempre llevan implícita una idea, con frecuencia delirante, fija, obsesiva. Por otro lado, no existen ideas sin afectos, sin sensaciones o ecos de ellas. Y yo trato de hacer una literatura táctil, que se lea con todo el cuerpo. Incluso cuerpo adentro. ¿No has sentido ese picorcito en el vientre, algunas veces con algunos textos? A mí me pasa todo el tiempo y especialmente con la poesía. Se me mete hondo y desde adentro me ilumina. Eso quisiera yo lograr con mis libros.

¿Es acertado o no afirmar que esta vez has escrito un tratado sobre la pasión?

El narrador del libro es un hombre frágil, desconcertado con frecuencia, que trata de aclararse las cosas de la vida y se ensaya en diferentes materias eróticas que le interesan o se le cruzan. El mismo se vuelve ensayo en el sentido químico del término que es el mismo sentido que le da Montaigne: dos sustancias que entran en contacto y algo extraño resulta. Entonces, en el libro aparecen sus reflexiones sobre la pasión y sobre el arte erótico. Más que un tratado es una puesta en escena narrativa sobre un hombre que trata. A veces puede, a veces no.

El escritor que protagoniza "La mano..." y que tiene mucho de ti, realiza una lectura en la novela para un auditorio mayoritariamente femenino ¿Sucede lo mismo con tus libros? ¿Te leen más las mujeres?

De eso no me cabe la menor duda. Las cartas que me llegan lo demuestran. Tal vez se deba a la sincera preocupación que he tenido a lo largo de los años de escritura de este proyecto de novelas sobre el deseo en Mogador, por escuchar de verdad a muchas mujeres deseantes, de llenarme de sus historias, sensaciones y sueños. Casi podría decirse que mi literatura es narración documental, alimentada de verdaderas encuestas que he realizado sobre el deseo, pero es una sustancia documental contada en clave poética para ir más a fondo piel adentro, en dimensiones humanas donde sólo la poesía penetra.

Las manos y el fuego acarician y dan calor. ¿Es igual con la palabra?

Las palabras son manos si las dejas. Tocan, agradecen o acarician. La última parte de mi libro cuenta una verdadera épica del tacto. Lo que otros novelistas han hecho para el olfato yo quisiera que esta novela lo fuera para el tacto.

Es común afirmar que la pasión dura poco y el amor puede ser eterno, esto parece que no aplica para tus personajes. ¿Cómo se mantiene viva una pasión?

Sabiendo que el paraíso que representa el cuerpo y el alma de la persona amada es algo que no se conquista de una vez para siempre. Que es necesario ganárselo de nuevo cada día, en cada caricia, en cada mirada. Así como Lezama Lima decía que admiraba en un escritor que le gusten tanto las granadas que nunca ha probado como las guayabas que come todos los días, un amante admirable es aquel que sabe y podría ser el mejor amante de la mujer que nunca ha probado como de aquella que ama todos los días. Más difícil esto último.

¿Compartes las opiniones del narrador de la novela con respecto a la pobreza de la literatura denominada erótica?

Sí, con grandes excepciones la literatura llamada erótica se ha conformado con describir a los cuerpos amándose como se verían en una película o en una fotografía casual. Pero lo más intenso del acto amoroso sucede en la conjunción de las sensaciones del cuerpo amado con el delirio que en nosotros se suscita. El delirio amoroso es la sustancia del acto, no la mecánica del mismo. La vida interna del acto amoroso no es retratada con cuidado en la literatura. Lo importante no es ya la transgresión, cualquiera puede ser atrevido, sino saber ir piel adentro y piel afuera de los amantes. Eso es de verdad el nuevo reto amoroso de la literatura, la última prohibición que nos queda por desobedecer.

Karlinda Hernández

La mano del fuego

La mano del fuego

Alberto Ruy Sánchez
Alfaguara
ISBN: 978-9705801242
Precio: $19.99 - tapa blanda
Fecha de publicación: Noviembre 2007

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